Salud visual · Después de los 40
Equipo óptico Gafas & Gafas ★ 4.9 2.900 reseñas en Google Lectura: 10 min
Un día el menú del restaurante queda demasiado cerca. Estiras el brazo, buscas más luz y el texto vuelve a su sitio. No se dañó nada: tu ojo cumplió años, como el resto de ti.
La respuesta corta: la presbicia le llega a todo el mundo, normalmente entre los 40 y los 45, y no se detiene ni se cura. Tienes cuatro caminos para corregirla: gafas solo de cerca, bifocales, progresivos o lentes ocupacionales. El progresivo es el único que te deja ver bien a todas las distancias con un solo par, y también el que más depende de que las medidas y la montura estén bien elegidas.
Dentro del ojo, detrás de la pupila, hay un lente natural llamado cristalino. Cuando miras algo cercano, un músculo lo aprieta y el cristalino se abomba para enfocar. Ese gesto automático se llama acomodación, y es lo que te permitía leer a quince centímetros cuando tenías veinte años.
Con el tiempo el cristalino pierde flexibilidad. El músculo sigue trabajando igual, pero el lente ya no cambia de forma con la misma facilidad, así que el punto más cercano donde puedes enfocar se va alejando año tras año. Eso es la presbicia, y empieza mucho antes de que la notes: el deterioro arranca en la infancia, solo que recién a los cuarenta y pico el margen se acaba y el texto se vuelve borroso.
Por eso no es una enfermedad ni una señal de que descuidaste tu vista. Leer con poca luz, usar mucho el celular o no usar gafas antes no la adelantan ni la retrasan. Le llega a todo el mundo, incluso a quien tuvo visión perfecta toda la vida.
"Si uso gafas para leer, me voy a acostumbrar y voy a empeorar". Es al revés de como suena: la presbicia avanza igual con gafas o sin ellas, porque depende de la elasticidad del cristalino y no del uso. Lo que sí cambia es que, sin corrección, forzarás el enfoque todo el día y terminarás con dolor de cabeza y fatiga. Aguantar no conserva nada, solo te hace pasar peor.
Ninguna lista reemplaza un examen, pero estas son las señales con las que la gente llega a consulta.
Autoevaluación
Marca las que te pasan y mira el resultado abajo
A medida que marques, aquí aparece qué tan probable es que lo que sientes sea presbicia y qué conviene hacer.
Un lente progresivo tiene tres zonas de enfoque en una sola superficie, sin la línea visible del bifocal. Arriba ves de lejos, en el centro a distancia intermedia y abajo de cerca, y entre ellas la graduación cambia de forma continua. Esa franja central por la que pasa el cambio se llama corredor, y es donde se juega todo.
Simulador de zonas
Elige a qué distancia estás mirando y observa qué parte del lente usas
Es la parte alta del lente y la más amplia de las tres. La usas con la cabeza recta, mirando al frente. Aquí va tu graduación de lejos tal cual.
Fíjate en las dos líneas punteadas del diagrama: el corredor es angosto. A los lados de esa franja, sobre todo en la parte baja del lente, hay zonas donde la imagen se deforma un poco. No es un defecto de fabricación, es consecuencia inevitable de meter tres graduaciones en una superficie continua. Por eso al principio uno siente que el piso se mueve al bajar escaleras, y por eso la regla de oro con progresivos es apuntar con la nariz: girar la cabeza hacia lo que quieres ver, en lugar de mover solo los ojos.
Comparador
Toca cada opción y mira cuándo conviene
Un lente monofocal con tu graduación de cerca.
La opción más económica.
Solo sirven a una distancia.
Ves bien de lejos sin gafas.
En un lente monofocal toda la superficie tiene la misma graduación, así que un error pequeño de montaje pasa desapercibido. En un progresivo cada milímetro tiene una graduación distinta. Si el lente queda dos milímetros más abajo de lo que debería, tu zona de lejos se achica y tu corredor se mueve de sitio. El lente puede estar perfectamente fabricado y aun así no funcionar.
Estas son las medidas que hay que tomar con el marco ya elegido y puesto en tu cara:
Esto es lo que hace que un progresivo no se pueda comprar a ciegas. La fórmula es tuya, pero el lente se calcula para la combinación de tu fórmula más esa montura específica puesta en tu cara.
Un progresivo necesita altura. Si el aro es muy bajito, la zona de cerca queda cortada y el lente pierde justo la parte por la que ibas a leer. Como referencia, conviene una altura de lente de unos treinta milímetros o más, lo que deja fuera las monturas muy estrechas de tendencia. El puente y la curvatura también influyen, y es la razón por la que en tienda te vamos a decir que ciertos marcos preciosos no son buena idea para tu primer progresivo. En Zise & Fit el marco se hace a tus medidas, que resuelve de raíz el problema de quien no encuentra una montura con altura suficiente que además le quede bien.
Los primeros días se sienten raros. Lo más común es notar que los bordes se mueven, que el piso parece curvarse al caminar y que hay que buscar el punto exacto para leer. La mayoría de las personas se adapta en una o dos semanas, y quienes empiezan más jóvenes, con una adición baja, suelen adaptarse más rápido.
| Edad aproximada | Adición típica | Qué suele pasar |
|---|---|---|
| 40 a 45 | +0.75 a +1.25 | Aparecen los primeros síntomas. Es el mejor momento para empezar con progresivo, porque la adaptación es más fácil. |
| 45 a 50 | +1.25 a +1.75 | Ya cuesta leer letra pequeña con luz baja. El cambio se vuelve difícil de aplazar. |
| 50 a 60 | +1.75 a +2.50 | La adición sigue subiendo y conviene revisar la fórmula cada año o dos. |
| 60 en adelante | Alrededor de +2.50 | Suele estabilizarse. Si la visión cambia mucho después, vale revisar otras causas con el optómetra. |
Los rangos son orientativos y varían bastante entre personas. Tu adición real sale del examen, no de tu cédula.
Los síntomas suelen aparecer entre los 40 y los 45 años, aunque el cristalino pierde flexibilidad desde mucho antes. Quienes tienen hipermetropía la suelen notar algo antes, y quienes tienen miopía a veces la notan más tarde o la compensan quitándose las gafas para leer.
La gran mayoría sí, y normalmente en una o dos semanas. Cuando alguien no se adapta, lo más frecuente es que haya un problema de altura de montaje, de ajuste del marco o de que la montura elegida no tenía suficiente altura de lente. Por eso conviene volver a tienda antes de rendirse: casi siempre hay algo que corregir.
Sirven, pero no son lo ideal si pasas muchas horas frente a la pantalla. En un progresivo la zona intermedia es una franja estrecha, así que terminas levantando la barbilla para encontrarla y eso cansa el cuello. Para ese uso existe el lente ocupacional, que sacrifica la visión de lejos a cambio de una zona intermedia y de cerca mucho más amplias. Muchas personas tienen los dos pares. Lo desarrollamos en la guía de fatiga visual frente al computador.
No. La presbicia avanza por la pérdida natural de elasticidad del cristalino, y eso ocurre igual uses gafas o no. Lo que cambia al no usarlas es que forzarás el enfoque, con el consiguiente cansancio y dolor de cabeza. No hay nada que ganar aguantando.
Para una emergencia puntual pueden sacarte del apuro. El problema es que traen la misma graduación en los dos ojos, no respetan tu distancia pupilar y no corrigen astigmatismo. Si tus dos ojos son distintos, que es lo habitual, acabarás forzando uno de ellos. Como solución diaria no compensan.
Sí, son los multifocales, y también está la técnica de monovisión, donde un ojo se corrige para lejos y el otro para cerca. Funcionan bien en muchas personas y mal en otras, y requiere una adaptación guiada por el optómetra. Si te interesa esa ruta, en la guía de lentes de contacto explicamos los tipos que existen.
El examen visual cuesta $85.000 y ese valor se descuenta del precio de tus gafas si compras ese mismo día. Agendar la cita no tiene ningún costo. En el examen sale tu fórmula completa, incluida la adición, que es el dato que define la presbicia.
Ven a tienda, te hacemos el examen y tomamos las medidas con la montura ya puesta en tu cara. Si es tu primer progresivo, te decimos con franqueza qué marcos te van a funcionar y cuáles no.
Agendar cita Ver tiendasAgendar es gratis. El examen cuesta $85.000 y se descuenta del valor de tu compra.